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Cine forum “ La lengua de las mariposas” (7 de noviembre de 2006)

LA EDUCACIÓN DURANTE LA IIª REPÚBLICA

Cine forum “ La lengua de las mariposas”

Más entumecidos que de constumbre iniciamos la sesión introductoria al II seminario del grupo vinculado al Taller de Historia de la Universidad de Zaragoza que lleva por nombre Artífices y que pretende crear un espacio de debate y reflexión con la Historia como protagonista. Con el binomio “Educación e Historia”, tema principal de esta nueva andaduría por las comeduras de cabeza que suponen ciertos aspectos de la problemática histórica, pretendemos, sin darnos cuenta, dar continuidad a los amplios debates suscitados de la realización del seminario anterior dedicado a “La legitimación de la Violencia en la Historia”. La inquietud que suponía la educación como una de las constantes a la hora de abordar la temática a cerca de la violencia en la Historia, su uso y su justificación, y el consentimiento y aceptación de la misma, hizo mella tanto en las intervenciones como en las interrogantes de los participantes, que veían un serio problema en la trasmisión de contenidos educativos como una de las piezas de arranque de cara a una reacción ante el estado de anestesia al que parece estar sometida la opinón pública y ciudadanía. Casi sin saberlo, la elección del tema principal que ofrecería la base de este segundo seminario, había sido decidido incluso antes de reunirse los miembros integrantes para deliberarlo.

Lo que al principio se planteó como una sesión completa dedicada a “La educación durante la IIª República”, por avatares de organización que no vienen al caso, se transformó, de manera muy oportuna, en una introducción al tema que quitara las telarañas de nuestras prespectivas históricas para de ese modo ir creando el caldo de cultivo sobre el que parece se van a fraguar las direcciones de las propuestas e ideas a debatir.

Una película,“La lengua de las mariposas”, ambientada en los últimos días de la II República de España, sirve para dar el pistoletazo de salida a la extrecha relación que pensamos existe entre Educación e Historia. La amistad de un niño y su maestro en un pueblo de Galicia es el eje en el que se valora un modelo de escuela basado en la libertad y en la educación como agente liberalizador. Del visionado de dicha película son varios los puntos reseñables que se ponen sobre la mesa, todos ellos muy evidentes a lo largo de las secuencias.

En principio, parece existir una dicotomía entre una enseñanza libre y laica, y una enseñanza promovida por la Iglesia. A lo largo de la Historia tanto la religión y la educación han estado muy vinculados el uno al otro, de hecho parece haber un sustrato importante de religiosidad en la trasmisión, ya no sólo de conocimientos, sino también de contenidos propiamente educativos. En ese sentido, la disciplina y la corrección son uno de los fundamentos básicos de la enseñanza religiosa, mientras que la apuesta por la figura influyente del maestro como miembro esencial en el proceso educativo es base en la enseñaza laica y libre. Religión y escuela, son dos conceptos con pretensiones educativas, condenados a enfrentarse. Quienes valieran para aprender “los latines” sabían que su futuro más cercano estaba entre las paredes del seminario, en muchas ocasiones el único centro educativo y formativo a disposición de quienes eran escogidos para seguir la vocación divina, trucada, eso sí, a medio camino, y una vez finalizados los estudios.

Por otro lado, esa figura del maestro, paternal y amigo, conocedor de tantos aspectos de la vida científica y humana, lo convierten en modelo educativo a seguir. El maestro del pueblo es un cargo repleto de “autoridad próxima” que visita a la familia, núcleo principal de la educación esencial, y se preocupa por el día a día de sus pupilos. Se trata de un modelo de maestro que apuesta por un aprendizaje desde la experiencia y el descubrimiento. Es un maestro cercano, casi familiar, que evoca contemporáneas tendencias en educación destinadas a llevar la escueala a casa, educando en todos los aspectos, pero desde el hogar, lejos de las instituciones o centros de escolarización.

 

No obstante, cabe preguntarse cuánto de idealismo tiene el proyecto educativo por el que apostó la II República con una ley de educación revolucionaria en cuanto a metodología se refiere, hasta qué punto caló y hasta qué punto resultó molesto. Para responder a la última de las preguntas, tal vez sea suficiente mencionar las cifras de maestros fusilados los primeros meses tras el alzamiento de julio del 36. La represalia venía porque eran maestros formados en partidos políticos durante la época de mayor militancia política de España, de mayor movilidad cultural y durante la estructuración de los partidos de izquierdas en el resto de Europa. Molestó, y mucho, que ciertos valores y principios inculcados en generaciones de estudiantes libres supusieran un grave riesgo para la idea de Estado que se preparaba desde los sectores más reaccionarios y tradiconalistas de la sociedad española. Incluso hoy día llegan a molestar cietos aires de libertad entre los gobiernos imperantes.

 

En cuanto, hasta qué punto llegó a calar tales plantemietos educativos teniendo en cuanta el breve período de tiempo que estuvieron en funcionamineto, una posible respuesta tal vez se esconda en el hecho de que tras el levantamiento militar hubo una respuesta desde la izquierda que no estaba dispuesta a perder todos los logros alcanzados durante el gobierno de la República, lo que algunos historiadores han considerado como una de las causas del desencadente de la Guerra Civil. Reformas agrarias, eclesiásticas y educativas (pilares básicos) por muy buenas intenciones con las que fueron planteadas, acabaron siendo la gota que colma el vaso de quienes no estaban dispuestos a permitirlas.

Pero ya no sólo se trata del ambicioso e idealista proyecto que la República había planeado para la educación de la juventud española de los años trenta, sino que a posteriori podemos plantearnos la posibilidad de que aquellos planteamientos y cambios, que auguraban mejores tiempos para España, hayan caído en la mitificación, es decir, cabe plantearse si las recientes investigaciones y aproximaciones al tema de la educación y enseñanza en las escuelas de la República, únicamente han sido observadas a través de un cristal que sólo permite ver lo mejor y deja escapar las carencias, si es que las hubo, de aquel sistema educativo.

 

En ese sentido, surge la duda a cerca de las escuelas para niñas. Si se trataba de un sistema que apostaba por la igualdad de las personas, qué sucede con la educación femenina, qué lugar les quedaba reservado para insistir en su formación también como personas libres ya con derecho a voto. Se sospecha, si nos dejamos llevar por la coherencia ideológica, que dado que la igualdad era una de las premisas a la hora de establecer modelos educativos, muchas niñas debieron compartir pupitre y aula con otros niños, pero sin olvidar que tuvieron a su disopsición escuelas para ellas con idénticos contenidos a los de los impartidos a los niños.

 

De todos modos, a pesar de la evidente vigencia de la figura lectiva y educativa del maestro, no hay que pasar por alto que en el seno familiar es donde se acaba por dar forma a la mayor parte de los aspectos educativos, y en ese sentido la figura de la madre o del padre, pueden abarcar la suficiente autoridad como para truncar principios, valores e ideas inculcadas por un magisterio promovido desde la libertad a través de conocimientos básicos y académicos.

 

Laicidad, la búsqueda de estímulos, el despertar de la curiosiadad, el descubrimineto por mediación de la práctica, la preparación para la vida y la formación de ciudadanos, se presentan como posibles vías hacia un modelo de educación que se expresa más allá de los conocimientos netos aprendidos en las aulas. Sea como fuere, lo que sí es cierto, es que la educación o la escuela durante ese periódo “olvidado y digno” de la IIª República, durara lo que durara, careciera de lo que careciera, e hiriera a quien hiriera, se vió enriquecida de la modernidad de las ideas que se defendieron en el contexto político del momento, promoviendo el sueño dorado del cambio, ya no sólo de la educación, sino también de la enseñanza, la formación y la cultura. Sueño perdido por el devenir de la Historia misma. Una Historia que dejó de ser la de “las patatas venidas de América”, y se conviertió durante décadas en la del “Imperio donde nunca se ponía el sol”.

18/01/2007 20:56

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